Urban noise planning, mapping and prediction

Planificación y elaboración de mapas de ruido urbano

El ruido urbano afecta directamente a nuestra calidad de vida. Por eso es un gran motivo de preocupación para urbanistas, ayuntamientos y políticos.

En cualquier municipio, el paisaje acústico influye enormemente en la calidad de vida de la población. El ruido procedente del tráfico y el transporte puede afectar a nuestra salud física y mental. Por este motivo, la gestión y elaboración de mapas de ruido urbano es una gran preocupación para los urbanistas, los ayuntamientos y los políticos. Es posible reducir el ruido regulando el tráfico, instalando firmes de bajas emisiones o colocando barreras acústicas. Sin embargo, todas estas medidas resultan muy caras y, lo más práctico, es evitarlas en la medida de lo posible. En resumen: la mejor forma de minimizar la contaminación acústica consiste en prevenir y reducir el ruido antes de que se produzca, mediante planes de acción. Y eso es válido también para fuentes tales como los parques eólicos o las carreteras de nueva construcción.

Evaluación del ruido urbano

El primer paso práctico para gestionar el ruido urbano consiste en evaluar el ruido que produce el tráfico rodado y las infraestructuras comerciales. La siguiente fase consiste en elaborar mapas de ruido, lo cual exige cartografiar de manera sistemática la actividad de cada fuente de ruido individual. Con frecuencia, existen contribuciones de un gran número de fuentes distintas, por lo que es preciso evaluar el impacto de cada fuente de ruido concreta. Estos impactos individuales se introducen en un motor de cálculo para generar métricas de ruido.
También es necesario modelizar la propagación del ruido teniendo en cuenta las reflexiones, el enmascaramiento y la atenuación alrededor de edificios y estructuras. Todos estos factores afectan en gran medida a los niveles de ruido que se perciben sobre el terreno. Estos mapas requieren disponer de una gran cantidad de información acerca de la zona cartografiada, por lo que es importante que los sistemas de captura del ruido puedan interaccionar con sistemas de información geográfica (GIS) y otros sistemas de gestión.

Por lo general, la evaluación del ruido ambiental consiste en valorar el impacto de fuentes de ruido concretas. Por ejemplo, el ruido procedente de una fábrica. No es un trabajo fácil, ya que lo más frecuente es que, en un punto de medición dado, confluyan contribuciones de varias fuentes distintas.

Desde hace años, los expertos en acústica tratan de cuantificar esas contribuciones con el fin de evaluar de forma objetiva las molestias asociadas al ruido e implantar límites aceptables. Cuando hay un gran número de personas, las reacciones tienden a distribuirse en torno a una media. Así, se creó el nivel de evaluación (Lr) para atribuir un valor numérico a un ruido y cuantificar lo molesto que resulta a una población general.

El nivel de evaluación, definido por la norma ISO 1996-2, es un valor individual que evalúa el factor de molestia potencial del ruido. Tiene en cuenta la hora del día, la naturaleza del ruido (presencia de tonos puros e impulsivos) y el nivel de ruido total. Compara los niveles medidos con los límites de ruido, que normalmente dependen del uso del terreno objeto de la investigación. Casi todos los países utilizan el nivel de evaluación para valorar el ruido industrial.

Sistema recomendado

Environmental noise assessment system overview

El software Measurement Partner Suite BZ-5503 incluye herramientas versátiles para el análisis de datos medidos por los sonómetros Tipo 2250, 2270 y Light de Brüel & Kjær. Se trata de una solución completa para el cálculo de los niveles de evaluación, de conformidad con una serie de normas nacionales.
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